La Fe que tengo entró en mi ser acompañada de las multivitaminas que mi mamá tomaba durante el embarazo. Diariamente era alimentada dentro de la placenta con unas ondas cargadas de ilusión y esperanza que mi madre amorosamente se encargaba de suministrarme. El día en que nací, entre el pediatra y la “partera” pudieron despojar de mi cuerpo los líquidos, sangre y mucosidades que me embadurnaban pero la Fe que mamá ya me había inyectado quedó intacta, como un lustre brilloso.
A medida que fui creciendo la Fe también lo hizo.
Mis padres se ocuparon también de regar y abonar esta Fe cual si fuera una planta de habas mágicas que llega hasta las nubes.
En la adolescencia, nuestra maestra de Lengua Española, Olimpia, repetía una y otra vez:
-“Jóvenes, cuántas veces les debo decir que la palabra Fe no lleva tilde. Por más acentuada que sea su fe, ésta no lleva acento. Es un monosílabo”.
Recuerdo, ya en la adultez, haber sostenido una conversación con mi padre por una preocupación que tenia en el momento. Una preocupación relacionada a mi futuro, al verme con dos hijos y los sueños que tenía a lo que mi padre -siempre con un tacto acertado- me dijo:
-“No dejes de soñar, si dejas de soñar es como si dejaras de existir. Mueres”.
Esto sumado a las tantas veces que mi mamá me repitió:
-“Nunca pierdas la Fe que hay en ti. Esa Fe y tu disposición te harán lograr lo que te propongas”.
A todo este contacto o impulso de Fe, mi tía Lucha también colocó su granito “de café”. Siendo pequeña ella se autonombró mi guía espiritual en la fe católica. Y eran horas y horas que se sentaba conmigo enseñándome parábolas de la vida de Jesús y otras enseñanzas de la religión católica. Con ella aprendí a rezar el Rosario, a rezar el Padre Nuestro con entendimiento, frase por frase, de su significado y con ella escuché por primera vez: “La Fe mueve montañas” y también que “Cuando oramos con Fe, todo lo que pedimos llega”.
Al fallecer mi madre, tuve la Fe de que siempre estaríamos en contacto y así ha sido. En cada proyecto, propósito o situación de mi vida, también me acompaña mi Fe y hemos salido adelante de muy buena forma.
Luego, el “nickname” de Fe ha variado, ha cambiado, ha tenido otros sinónimos (Ley de Atracción, esperanza, objetivo, etc) pero yo sigo llamándola Fe.
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O.B.B.
∾V∾

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